“A la casa de la bruja” – Desafíos Literarios

Ana Centellas

A la casa de la bruja

Siempre
había flores en la ventana de la casa de la bruja y a mí eso, cuando era un
niño, siempre me llamó la atención. Era una casa pequeña, descuidada, con
grandes desconchones en la cal que la recubría, lo que le daba el aspecto de
ser realmente lo que nosotros pensábamos que era, la casa de una bruja.

Se
llamaba Josefina y debía de rondar los sesenta años cuando nuestra pandilla
jugaba a probar su valentía acercándose hasta su puerta, pero para nosotros
bien podía haber cumplido ya los cien. Era menuda, incluso más que nosotros,
que éramos unos mocosos que no levantábamos un palmo del suelo, como quien
dice. Tenía una larga melena que le llegaba hasta la cintura, cubierta por
completo de canas. En realidad era una hermosa cabellera blanca que siempre mantenía
pulcra y brillante, como recién cepillada. Siempre vestía…

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[RESEÑA] La historia interminable, de Michael Ende

El Explorador de Mundos

La historia interminable de Michael Ende es uno de los mejores libros que he tenido el placer de leer. Publicado en 1979, fue adaptado en la película de mismo título, considerada un clásico del cine fantástico del mismo modo que el libro es considerado un clásico en literatura. Ende ya era conocido entonces por ser el autor de Momo, otro de los clásicos de la literatura infantil. Pero fue el libro que nos ocupa su obra más importante. No es solo que La historia interminable sea una novela imprescindible para los amantes de la fantasía, es que recomiendo leerla a cualquier persona que sienta auténtica pasión por los libros.

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“Un páramo llamado depresión” – El Poder de las Letras

Ana Centellas

UN PÁRAMO LLAMADO DEPRESIÓN

Os dejo con una de mis últimas colaboraciones con la fantástica página de escritores El Poder de las Letras. Espero que os guste y que no dejéis de visitar la página.

UN PÁRAMO LLAMADO DEPRESIÓN

Abandoné la luz para adentrarme en las tinieblas, empujada por una mano implacable que no tuvo ningún tipo de remordimiento en hacerlo. Ni el más mínimo temblor se apreció en sus dedos, en sus gestos, en sus palabras, en sus gritos carentes de conciencia. Poco a poco, fui obligada a avanzar por un túnel en el que al final solo se vislumbraba oscuridad. Cada grito me empujaba varios metros, cada palabra me hacía reptar en busca de aquella salida que parecía de todo menos alentadora, cada humillación resultaba ser como una patada que me acercaba más y más a las insondables tinieblas.

Durante años estuve vagando por un páramo sombrío en la más absoluta…

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El relato del viernes: “El libro de tus sueños (III)”

Ana Centellas

EL LIBRO DE TUS SUEÑOS

El libro de tus sueños (I)      El libro de tus sueños (II)

EL LIBRO DE TUS SUEÑOS (III)

Cuando, al fin, terminó aquel interminable día, Dani regresó a casa con una extraña sensación en el estómago. Era una mezcla de intriga, ilusión y miedo que le hizo dar incluso un rodeo para alargar el camino de vuelta, después de las increíbles ganas que había tenido durante toda la jornada por regresar.

Fue directo a su habitación y cerró la puerta con cuidado. Todo parecía estar en orden. No había ningún paquete misterioso sobre la mesa ni en el suelo y el cajón donde había escondido el libro se encontraba cerrado, tal y como lo había dejado por la mañana. De manera inconsciente, emitió un suspiro de alivio apoyado contra la puerta, que fue sustituido casi de inmediato por el ya conocido hormigueo en el estómago provocado por el…

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Mi jueves de poesía: “A años luz”

Ana Centellas

A AÑOS LUZ

A AÑOS LUZ

Quise perseguir una noche
aquella estrella fugaz que fraccionó
el cielo en pedazos
durante tan solo unas breves
microcentésimas de segundo.
Quise volar sobre ella,
recorrer el firmamento nocturno
y divisar desde lo alto
la pequeña luz que asoma
por las rendijas de tu ventana.
Quise poder deslizarme
por su cola argéntea de cometa
como por un tobogán
que en tan solo un breve instante
me portase hasta tu almohada.
Quise sentirme una niña
jugando allí en las alturas
y que mi risa llegara hasta ti
aprovechando el silencio
de aquella noche estrellada.
Mas cuando quise agarrarla,
mi estrella ya había partido,
desapareció entre las sombras
de la noche de verano
dejándome triste y vacía.
Quise llegar junto a ti
y solo llegué a darme cuenta
de que a los dos nos separan
mil años luz de distancia.

Ana Centellas. Agosto 2018. Derechos registrados.

COPYRIGHTED

*Imagen: Pixabay.com (editada)

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El relato del viernes: “El libro de tus sueños (II)”

Ana Centellas

EL LIBRO DE TUS SUEÑOS (I)

El libro de tus sueños (I)

EL LIBRO DE TUS SUEÑOS (II)

Aquella noche Dani se acostó temprano. No era lo habitual en él, pero un cansancio extraño le invadió desde tempranas horas de la tarde. En apenas unos minutos se había quedado dormido. El sueño fue apacible y sosegado, sin ninguna interrupción hasta que, ya de mañana, sonó el despertador que avisaba de que tenía que ir al colegio un día más. Cuando se despertó, observó el libro que su madre había dejado el día anterior sobre su mesa y recordó las extrañas circunstancias en las que había aparecido. Sin darle mayor importancia, fue directo a la cocina para tomar un buen desayuno.

Entre bostezos y grandes cucharadas de su tazón de cereales con leche, Dani fue recordando escena por escena todas las imágenes del sueño que había tenido aquella noche. En raras ocasiones se acordaba de lo que…

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El relato del viernes: “El libro de tus sueños (I)”

Ana Centellas

EL LIBRO DE TUS SUEÑOS (I)

EL LIBRO DE TUS SUEÑOS (I)

A sus diez años de edad, Dani odiaba la lectura. En su habitación, una estantería prácticamente vacía de libros pasaba las horas dormitando perezosa sin que nadie le hiciese el más mínimo caso. En cambio, las cajas repletas de juguetes se llevaban gran parte de la atención del niño. Eran vaciadas y rellenadas una y otra vez. De ellas salían coches, aviones, personajes de lo más variados e incluso artilugios inservibles para los que Dani podía imaginar cualquier utilidad posible. Sobre la mesa del cuarto, agotada siempre por el esfuerzo, reposaba la estrella principal de la atención del niño: la tableta. Dani era capaz de pasar horas y horas sin descanso con ella entre las manos, sentado sobre la cama, sin mover ni un solo músculo ni ejercitar la imaginación.

Cierto día, cuando Dani regresó del colegio, encontró sobre su mesa, junto a la…

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